Diario Noroeste

Amargo y dulce corazón cervecero: lúpulos y maltas

Cuando intentamos valorar si una cerveza es buena o no, si está correcta, debemos prestar especial atención al término “balanceada”. Es decir, debe tener un buen equilibrio entre sus componentes/ingredientes. Los sabores  puros son: dulce, ácido, salado, amargo. A partir de esto, debemos saber que la malta aporta dulzor, propio del cereal; nos recuerda a pan, repostería, caramelo, chocolate, miel… Da matices en el sabor, en los aromas y la textura. Por otro lado, el lúpulo aporta otra serie de matices, más hacia el amargor, matices herbales, de frutas cítricas o exóticas, florales o especiados; puede dejar sensación astringente en boca que a veces se busca con el fin de equilibrar la densidad del cereal.

A partir de aquí, podemos desgranar los distintos tipos de cervezas existentes:

Además, el agua como ingrediente puede influir en términos de cuerpo, peso e incluso puede potenciar los sabores, según su contenido en sales y minerales. Asimismo, la levadura juega un importante papel también; los productores investigan con este ingrediente e intentan controlar su reacción, a veces inesperada, dado que este microorganismo vivo seguirá trabajando dentro de la botella.

En el equilibrio entre los distintos ingredientes está la clave y, si una cerveza está bien balanceada, seguro será muy bebible.

Artículos relacionados:

¿Seguro que sabes servir correctamente una cerveza? Descubre cómo se hace